Adaptación al cambio climático en Altiplano Occidental

Gobierno, autoridades locales y sociedad civil mejoran su capacidad de adaptación a los impactos del cambio climático

La Sequia.

Foto: Adriana Alvarez

El Altiplano Occidental, con más de cuatro millones de habitantes, sufre de pobreza y desnutrición crónica. La agricultura de roza y quema, la tala ilegal, la falta de oportunidades de desarrollo económico y la ausencia de planificación territorial contribuyen a la degradación de los bosques naturales. Esta región es prioritaria para fortalecer la capacidad de adaptación al cambio climático de la población, debido a que su alta dependencia de la agricultura (por ende del clima), les obliga a ubicarse en zonas de alto riesgo y la economía local tiene poca posibilidad para responder a los cambios climáticos.

Fortalecer las capacidades de adaptación a los impactos negativos del cambio climático

CNCG trabaja el tema de adaptación al cambio climático en cinco departamentos del Altiplano Occidental: Huehuetenango, Quiché, San Marcos, Quezaltenango y Totonicapán, en donde se cubrirán 78 mil hectáreas de bosques y tierras agrícolas.

Por medio del establecimiento de sitios demostrativos se desarrollan capacidades tendientes a reducir la vulnerabilidad y aumentar la capacidad de adaptación de las comunidades a los impactos negativos del cambio climático, integrándose a estrategias de adaptación en sectores clave del desarrollo como la agricultura, la infraestructura, los bienes y servicios ambientales como el agua y la gestión de riesgos.

Se considera un sitio demostrativo a una cuenca que utiliza diversas prácticas de adaptación al cambio climático, entre ellas, la reforestación para proteger nacimientos de agua, la siembra de cultivos junto con árboles para proteger la masa boscosa, el almacenamiento de agua, la prevención de incendios forestales y la conservación de prácticas de agricultura tradicional.

El trabajo de CNCG para promover la adopción de buenas prácticas, la implementación de los planes de adaptación y reducción de riesgos, y la promoción de acceso a información climática, reincidirá en la vida de 250 mil personas.

El Programa también busca atraer recursos económicos para la inversión en prácticas de adaptación en el Altiplano Occidental.

¿Cómo lo estamos haciendo?

plan de manejo las violetas

Foto: Sebastián Charchalac/TNC

Hemos desarrollado una herramienta de evaluación de vulnerabilidad para el altiplano occidental de Guatemala. Esta es la primera evaluación formal que se realiza para la región y que considera los factores de exposición, peligro y vulnerabilidad que el Panel Intergubernamental de Cambio Climático indica como atributos para medir el riesgo ante los efectos de cambios en el clima.

A partir de la determinación de las áreas más vulnerables, se desarrollan sitios demostrativos que permitirán medir todos aquellos ajustes ante los efectos que el cambio de clima provocan en las comunidades de la región de altiplano.

Para incrementar la calidad de los pronósticos y escenarios climáticos en el Altiplano Occidental, CNCG desarrolla espacios de coordinación de información climática a nivel nacional. Producto de este trabajo se instaló, en 2013, la Mesa nacional de coordinación de información climática y observación del clima, un espacio para intercambiar y mejorar la calidad de información meteorológica, integrado por instituciones gubernamentales, no gubernamentales y privadas.

El programa también procura fortalecer la gobernanza para atender los riesgos del cambio climático, por lo que se promueve a nivel nacional la promulgación de leyes y políticas que favorecen la adaptación al cambio climático y, a nivel local, se fomenta el establecimiento de redes de información climática.

El programa mejora el manejo de áreas protegidas, bosques comunales y parcelas agrosilvopastoriles e impulsa mecanismos financieros como sistemas de compensación por servicios ambientales que aportarán, al menos, US$500,000 para actividades de adaptación. A lo anterior se suma el desarrollo de 10 planes locales de adaptación para reducir la vulnerabilidad a la variabilidad y el cambio climático.

CNCG también trabaja con cadenas de valor para incorporar prácticas de adaptación al cambio climático, para luego replicar la experiencia con otros productores del Altiplano Occidental. Dentro de este marco se promueven prácticas tales como cosecha de agua, selección de semillas resistentes a la sequía, ganadería sostenible y prevención y control de incendios forestales.

“Mejorando las capacidades de adaptación al cambio climático ampliamos las posibilidades de desarrollo de las comunidades rurales en el Altiplano Occidental”.

Sebastián Charchalac, líder de adaptación al cambio climático de CNCG

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