¿Cómo reducimos los impactos del cambio climático en el altiplano occidental?

La belleza radiante de los bosques en tierras municipales y comunales del altiplano occidental de Guatemala parece salir de un cuento de hadas con árboles gigantes, neblina y biodiversidad por doquier. Este escenario natural es nuestro patrimonio, nuestra riqueza y nuestro tesoro más preciado, razones suficientes que nos obligan a protegerlo.

A su vez, esta región, con más de cuatro millones de habitantes, enfrenta uno de los mayores retos que demandan nuestra atención. El cambio climático está provocando inundaciones, deslaves, derrumbes y sequías prolongadas con graves impactos en el territorio como la pérdida de vidas humanas, cosechas, infraestructura y escasez de agua, entre otras.

DSC_0841

Para reducir estos impactos, el programa Clima, Naturaleza y Comunidades en Guatemala –CNCG- de USAID, liderado por Rainforest Alliance a través de su socio The Nature Conservancy, está logrando resultados positivos en la promoción de tres estrategias dirigidas a lograr: Mayor acceso a información climática, mejor organización o gobernanza para atender el tema y buenas prácticas  que promueven la adaptación en  la agricultura, y la reducción del riesgo climático.

En cuanto al acceso a información, CNCG ha logrado instalar tres estaciones meteorológicas en la cuenca slta del Río Samalá, que serán la base para establecer un sistema de alerta temprana. A través de éste sistema se podrá advertir a las comunidades para que puedan prepararse frente a riesgos de inundaciones y heladas. CNCG también implementa un mecanismo de envío de información climática para prevenir riesgos climáticos que llegará a más de 250 mil personas que viven en comunidades en riesgo, mediante mensajes radiales, a teléfonos celulares e internet.

Además, un total de 1,437 personas, entre autoridades locales, gobierno y líderes comunitarios fueron capacitadas en temas relativos a la adaptación al cambio climático, mientras que los medios de comunicación difundieron mensajes de sensibilización sobre adaptación al cambio climático y la reducción de riesgo en los idiomas español, Kiché y Mam, que alcanzaron a más de 285,000 radioescuchas.

DSC_0418

En cuanto a la mejora de la organización y gobernanza, CNCG ha establecido alianzas estratégicas con las municipalidades de Olintepeque, Concepción Chiquirichapa, Todos Santos Cuchumatán, Santa María Chiquimula y Totonicapán para implementar acciones de adaptación. Fruto de este esfuerzo se establecieron mecanismos de pago por servicios ambientales hídricos (PSA) en los municipios de Olintepeque y Concepción Chiquirichapa en Quetzaltenango y Chiantla en Huehuetenango.

En cuanto a la aplicación de prácticas de adaptación, CNCG  logró la instalación de nueve sitios demostrativos, que son áreas de trabajo donde se adoptan, se prueban y se muestran prácticas productivas integradas, climáticamente inteligentes, innovadoras y culturalmente apropiadas en comunidades amenazadas y vulnerables por eventos climáticos. Estos sitios demostrativos, a escala de microcuenca, se encuentran ubicados  en los departamentos de Huehuetenango, Quiché, San Marcos, Quezaltenango y Totonicapán, cubriendo  aproximadamente  50 mil hectáreas de bosques y tierras agrícolas. Los sitios fueron implementados en conjunto entre CNCG y la Asociación de Guatemalteca de Exportadores, con el fin de promover buenas prácticas en la agricultura.

SAMSUNG CAMERA PICTURES

A través del apoyo a la Cooperativa Integral de Ahorro y Crédito Café, ubicada en la aldea Las Barrancas de San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango, se mejoraron los ingresos de 48 pequeños caficultores. En un trabajo similar en apoyo a la Asociación de Desarrollo Integral de Agricultores Nueva Esperanza en el cantón de San Luis Sibilá, Santa Lucía La Reforma, Totonicapán,  54 familias lograron mejorar sus ingresos con la producción de arvejas y ejote para exportación.

Otras medidas de adaptación al cambio climático promovidas por CNCG incluyen la instalación de cosechadores de agua de lluvia en Concepción Chiquirichapa y Todos Santos Cuchumatán, los cuales son  utilizados como sistemas de riego y consumo humano frente a las sequías prolongadas.

Para la adaptación al cambio climático también se promovió la reforestación, la cual, de acuerdo con Juan Carlos Villagrán de TNC-, alcanzó 703 hectáreas reforestadas en zonas de recarga hídrica y  se espera lleguar a 1,500 hectáreas al finalizar el proyecto.

Aunque los eventos derivados del cambio climático como las sequías, inundaciones y deslizamientos de tierra amenazan con persistir, hoy comunidades del altiplano occidental tienen más que una esperanza para protegerse, pues disponen del conocimiento difundido a través de los sitios demostrativos, que muestran buenas prácticas de sistemas agroforestales, de cosecha de agua de lluvia y de información climática que les permite mejorar su capacidad para  reducir los impactos al cambio climático y mejorar su calidad de vida.