Organizaciones ambientales se arman para resguardar los recursos naturales

Uno de los desafíos más importantes para las organizaciones que trabajan conservando el ambiente y mejorando la vida en las comunidades que dependen de los bosques, es la mejora de sus procedimientos y controles internos. Pero quizás el reto más grande que enfrentan ha sido lograr su sostenibilidad y acceder a recursos financieros que les permitan cumplir con sus metas y mejorar el impacto de sus proyectos.

Para responder a esta necesidad, el programa Clima Naturaleza y Comunidades en Guatemala (CNCG), liderado por Rainforest Alliance y con el apoyo de  USAID, está fortaleciendo las capacidades administrativas, legales, financieras y de ejecución de 11 organizaciones ambientales guatemaltecas con el fin de contribuir a la sostenibilidad organizacional de ACOFOP, Fundación ProPetén, Fundación Naturaleza para la Vida –FNPV-, Asociación Balam, Fundalachua, FEDECOVERA, Bosque Nuboso, Calmecac, Sotz´il, UT´Z CHE´ y ASOCUCH.

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CNCG inició con un diagnóstico de cada una de las organizaciones, el cual posteriormente dio lugar a un plan de fortalecimiento. “Fue como elaborar un traje de sastre a la medida en consenso entre las organizaciones y Pricewatererhouse Coopers, quien proporcionó el soporte técnico. Así logramos hacer 11 planes de fortalecimiento nutridos con asesoría y monitoreo en su implementación”, dijo Elmer Aroche, líder del componente de fortalecimiento  organizacional, del proyecto.

A través del diagnóstico y el plan de fortalecimiento, comprobamos que debíamos implementar nuevos procesos administrativos, y contratamos un asistente que nos permitiera implementar las recomendaciones. Así fue como determinamos una nueva escala salarial, políticas y procesos con los empleados y la junta directiva de la organización”, explicó Jimmy Chub de Fundalachuá.

El plan además incluyó el apoyo técnico, a través del análisis y rediseño de la estructura organizacional, una propuesta de escala salarial y el rediseño de procesos administrativos. Además, se reforzaron diversas estructuras: legal, financiera, recursos humanos, administración de proyectos y sostenibilidad organizacional.

Aprendí a organizar procesos de administración, evaluación, desempeño, monitoreo. El impacto más grande es que hemos logrado una mejor organización”,  confirma José María Castillo, técnico de la Asociación Balam. Y así los resultados están a la vista.

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En lo legal, por ejemplo, el Director Ejecutivo de la Asociación Sotz´il, históricamente había sido parte de la Junta Directiva, pero a raíz del proceso de fortalecimiento, renunció a ésta y tomó únicamente la dirección ejecutiva para evitar conflictos de interés.

En la administración financiera, ACOFOP migró toda su información contable y financiera a un sistema que les permitirá reducir tiempo, mejorar la transparencia y la confianza. Mientras que en materia de sostenibilidad organizaciones como Calmecac, NPV y Sotzil, han logrado acceder a aportes financieros de donantes externos.

Y así, la lista de resultados positivos continúa. “Ahora veremos más eficiencia de las organizaciones cuando ocurra un incendio forestal, invasiones u otras amenazas. Asimismo, veremos cómo se pueden valer por sí mismas con procedimientos y controles para racionalizar y transparentar el gasto, y cómo podrán presentar proyectos profesionalmente elaborados ante la Comunidad Internacional. Serán organizaciones mejor preparadas para la conservación”, concluyó Aroche.